En medio de acusaciones por corrupción y amenazas contra sus opositores de llevarlos a la cárcel, el ultraderechista presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció, además, la creación de comandos urbanos para reprimir y perseguir la protesta social.
Nunca antes una transición o empalme entre gobiernos saliente y entrante había sido tan traumática como la que experimenta hoy Colombia; el ultraderechista, Abelardo de la Espriella, no se ha guardado nada para descalificar a quien deja el cargo, el izquierdista, Gustavo Petro: “es el gobierno más corrupto de la historia”, sin aportar prueba alguna.
Mientras asume la presidencia el próximo 7 de agosto, De la Espriella, optó por las redes para desprestigiar, paso a paso, los logros y reformas sociales del gobierno de izquierda liderado por Petro, amén de amenazar a su oponente Iván Cepeda, quien convocó al “pueblo” a ejercer “la desobediencia civil pacífica para defender los avances del país”.
Tiempos difíciles se ciernen sobre las colombianas y colombianos tras los anuncios hechos por el nuevo mandatario en materia económica y seguridad, dos variables que concentran la atención de la opinión en el país.
Aunque Colombia, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) , es valorada entre las mejores cinco economías gestionadas en el mundo a diciembre de 2025, el ultraderechista De la Espriella, asegura, sin argumentos, que económicamente el país va camino a la quiebra, por tanto, propone, de entrada, la reducción de 60 billones de pesos -unos 20 mil millones de dólares- del presupuesto de la nación; es decir, busca castigar drásticamente la inversión social, incluidos los salarios de los trabajadores “abelardistas o petristas”.
Reacio a un encuentro con el presidente en funciones, antes de asumir su cargo, el ultra ha evadido cualquier diálogo con el presidente saliente Petro que en un reciente trino en la red social X dijo que su sucesor es un presidente ilegítimo.
“El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”, sentenció Petro, al denunciar que un fraude en las elecciones del 21 de junio se fraguó en Los Ángeles, Estados Unidos, a través de una empresa israelí y con financiación de un prestigioso abogado desde el Estado de la Florida.



