El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó este lunes a la cumbre del G7 en Francia, fortalecido por el reciente acuerdo alcanzado con Irán para poner fin al conflicto en Oriente Medio, mientras intenta abrir una nueva etapa de negociaciones para resolver la guerra entre Rusia y Ucrania.
La reunión de líderes de las principales economías industrializadas se desarrolla en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, el impacto de los conflictos armados y la incertidumbre sobre la estabilidad energética mundial.
La firma del acuerdo entre Washington y Teherán se convirtió en uno de los temas centrales de la cumbre y modificó la agenda prevista por los países integrantes del grupo.
Los líderes de Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Italia y Japón esperan conocer más detalles del pacto alcanzado entre Estados Unidos e Irán, cuyo texto definitivo aún no ha sido divulgado públicamente.
Uno de los principales efectos del acuerdo sería la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo y gas natural.
La noticia provocó una caída en los precios internacionales del crudo, aunque persisten dudas sobre las condiciones de navegación en la zona y la posibilidad de que Irán cobre tarifas por servicios marítimos.
Trump aseguró que el estrecho estará completamente abierto en los próximos días, mientras que el Gobierno iraní ha señalado que seguirán existiendo ciertos cargos relacionados con la navegación.
Además, los miembros del G7 buscan conocer las implicaciones del acuerdo para el programa nuclear iraní, la situación en Líbano y la estabilidad general de Oriente Medio.
Otro de los temas prioritarios de la cumbre será la guerra entre Rusia y Ucrania.
Trump afirmó que sostuvo conversaciones recientes tanto con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski como con el mandatario ruso Vladimir Putin y aseguró que observa disposición de ambas partes para avanzar hacia una posible negociación.



